Siempre les digo a mis pacientes: «ojo con cómo nos hablamos y desde dónde nos expresamos, porque el lenguaje construye realidades».

Cuando se trata de conectar con nuestras emociones más profundas, el lenguaje juega un papel crucial. Hablar en nuestra lengua materna no solo facilita la comunicación, sino que también permite una expresión más genuina de nuestros pensamientos y sentimientos. Incluye matices emocionales y culturales únicos que difícilmente se traducen a otros idiomas. Estos aspectos nos permiten, como terapeutas, captar detalles significativos de la experiencia de la paciente, mejorando la empatía y el entendimiento. Trabajar en una lengua no nativa puede dificultar el acceso a recuerdos profundos y conexiones emocionales esenciales para el proceso de terapia

Beneficios de la terapia en lengua materna:

  1. Mayor fluidez emocional: la capacidad de expresarse en el idioma en el que pensamos y soñamos promueve una narrativa más rica y auténtica de nuestras experiencias.
  2. Reducción de la ansiedad lingüística: al eliminar la presión de traducir pensamientos, el paciente puede concentrarse plenamente en su sentir.
  3. Validación cultural: reconocer el contexto cultural del paciente fortalece la alianza terapéutica y fomenta la complicidad y la confianza paciente-terapeuta.

En situaciones de trauma la importancia de la lengua se magnifica. En estos casos, acceder al idioma de la infancia puede desbloquear recuerdos y sensaciones que permanecen inaccesibles en un idioma aprendido posteriormente.

En resumen, hacer terapia en el idioma en el que el paciente se siente más cómodo no solo optimiza la comunicación, sino que también honra su identidad.

Desde la psicología, se han explorado varias perspectivas sobre cómo la lengua materna influye en nuestra identidad:

  • Construcción de la identidad: aprendemos quiénes somos a través del lenguaje. Cómo nos definen, más allá de cómo nos tratan y aman. Y además, las palabras que usamos moldean nuestras relaciones y ayudan a definir nuestro lugar en el mundo.
  • Emociones y expresiones: la lengua materna está cargada de emociones. Por ejemplo, hay términos en ciertos idiomas que no tienen traducción exacta, pero evocan un sentimiento profundo que puede ser difícil de expresar en otro idioma.
  • Cultura y pertenencia: hablar una lengua es ser parte de una cultura específica. Esto puede proporcionarnos sentido de pertenencia y comunidad. Esto es imprescindible para nuestra construcción como personas.
  • Desarrollo cognitivo: el aprendizaje de tu lengua materna afecta a cómo piensas, es la base de toda nuestra estructura cognitiva.

La identidad emocional está profundamente entrelazada con la lengua materna. Cada palabra que aprendemos en nuestra infancia tiene una carga emocional asociada. 

La lengua materna facilita:

  • Conexión cultural: conecta con las raíces y tradiciones.
  • Autoexpresión: permite expresar sentimientos de manera más genuina.
  • Relaciones interpersonales: facilita la comunicación con las personas que comparten una misma cultura.

Ya que el lenguaje moldea no sólo lo que decimos, sino cómo entendemos el mundo.

Podemos afirmar que las emociones son más intensas cuando usamos nuestro idioma materno. Es como si cada palabra fuera un hilo que conecta recuerdos, olores y sensaciones.

La lengua materna es mucho más que un medio para comunicarnos; es nuestro refugio emocional.

 

Las/os terapeutas deben poner conciencia en su buen hacer profesional para tener en cuenta la cultura que ha forjado a la persona que tiene delante como paciente. Lo denominamos competencia cultural e implica varios aspectos:

  • conocimientos culturales: comprensión de las normas, valores, creencias y prácticas culturales.
  • sensibilidad cultural a las experiencias y perspectivas culturales de las pacientes, evitando el juicio y la generalización cultural.
  • habilidades de comunicación intercultural: comunicarse de manera efectiva y respetuosa con adaptación del estilo de comunicación según las necesidades culturales.
  • autoconciencia cultural: conciencia de las propias actitudes, valores y prejuicios culturales, y cómo pueden influir en el trabajo terapéutico.
  • adaptación de enfoques terapéuticos para que sean culturalmente relevantes y apropiados  

En MARA Psicología&Arte encontrarás terapia en español (también terapeutas de América Latina), inglés (terapeutas bilingües) y alemán (terapeutas bilingües).
Puedes ponerte en contacto con nosotras en mara.psicologiayarte@gmail.com.

 

Autora: Lorena Polo Martín

Facebook
Instagram
LinkedIn
YouTube